Acciones preferentes, cláusulas suelo, hipotecas basura… Sin duda ya han pasado años desde que se comercializaron toda esta clase de activos basura que los principales bancos ejercieron sobre sus clientes. Así que como ya ha pasado el tiempo suficiente como para que la gente olvide, es hora de volver. Y es que desde el verano pasado, los principales bancos de España; Santander, BBVA, Caixabank… están empezando a comercializar una serie de fondos garantizados a 3 años con una rentabilidad del 1,5% o 2% (dependiendo de la entidad y activo), que de garantizados solo tienen el apellido. 

Pero, ¿Qué es un fondo garantizado?, ¿De verdad son seguros?, y sobretodo, ¿Por qué decimos que debes andar con cuidado en caso de contratar este tipo de producto financiero? A continuación, te lo explicamos. 

¿Qué son los fondos garantizados?

Los fondos garantizados son productos de inversión en los que la inversión principal está garantizada por la entidad emisora, y además, ofrecen un tipo de interés garantizado durante un periodo de tiempo determinado, normalmente entre uno y cinco años. Precisamente por eso, también se denominan a veces depósitos a plazo. 

Los fondos garantizados suelen tener tipos de interés más altos que las cuentas de ahorro (que a veces ni tienen) o las cuentas corrientes, pero también tienen requisitos de retirada más estrictos. Por ejemplo, los clientes pueden tener que pagar una penalización si retiran su dinero antes del final del plazo o fuera de una fecha muy concreta.

Los fondos garantizados suelen compararse con las inversiones tradicionales, como las acciones y los ETF. Aunque estas últimas puedan llegar a ser más lucrativas en el tiempo, no ofrecen el mismo nivel de protección para el inversor. 

Aunque los fondos garantizados no ofrecen el mismo potencial de crecimiento que otros tipos de inversión, pueden proporcionar una medida de seguridad para quienes buscan proteger su capital.  Eso sí, los clientes deben asegurarse de que entienden los términos y condiciones antes de invertir en un fondo garantizado, y esta es la razón que explica este artículo. 

Características de estos fondos supuestamente garantizados

Para que un fondo tenga la condición de garantizado debe de estar invertido en algo, y cuando más seguro mejor. De hecho, los fondos garantizados, en la mayoría de las veces, suelen estar invertidos en bonos de deuda pública.

Así pues, en este caso hablamos de fondos que están invertidos, tanto a tres como a cinco años, es decir, con horizonte de vencimiento en 2025 y en 2027, en deuda pública de España e Italia

De esta forma, estos fondos, dependiendo de la clase de los mismos, ofrecen una rentabilidad de entre el 1´5% y el 2% a la finalización del periodo de los mismos, con una comisión de suscripción y reembolso del 4%. 

Y lo cierto, es que a priori no parece una mala idea para personas incautas que no estén muy interesadas en el mundo de los mercados financieros. Es decir, con una inflación anual rondando el 9% o 10%, y con los mercados cayendo más de un 20% en 2022, los bancos han empezado a vender la idea de sacar cierta rentabilidad a tus ahorros. Efectivamente, te prometen que no batirán a la inflación, pero por lo menos tu dinero conservará algo de valor, que ahora mismo está perdiendo. 

Y la jugada, en bancos como Caixabank, no les salió nada mal. Estos fondos se empezaron a vender en verano de 2022, y en menos de 4 meses consiguieron suscribir a 37.000 participantes con 1.500 millones de euros recaudados (cuando el objetivo era de 300 millones)

¿Los fondos públicos deuda España-Italia están garantizados?

Y es en este punto donde viene el problema. El subyacente sobre el que están invertidos estos fondos es la deuda pública de España e Italia, dos países que presentarán claros problemas de solvencia, a lo largo de la presente década. 

Además, bancos como Caixabank (pero también BBVA o Santander), los están comercializando como garantizados, cuando en el propio folleto informativo indica que la calidad crediticia media es de BBB-. Pero claro, eso ya es letra pequeña, no se ve bien, y además, dichas siglas mucha gente no sabrá ni lo que significan. 

De hecho, dos son los motivos que no los convierten en garantizados: 

  • Riesgo de tipo de interés: En términos generales, la subida de los tipos de interés siempre afecta negativamente al precio de estos activos, mientras que la caída de los tipos de interés determina las subidas de su precio. En palabras llanas, si directamente el bono renta más, es preferible comprar directamente el bono que entrar en un fondo de un banco y viceversa. 

Por otro lado, cuanto más largo sea el vencimiento, mayor rentabilidad deberá promover. Es por eso que los bonos a corto plazo son mejores cuando aumenta el interés.

  • Riesgo crediticio: El riesgo crediticio es el riesgo de que el emisor no pueda pagar el capital y los intereses a su vencimiento. En este caso, que España o Italia quiebren y no puedan pagar la deuda correspondiente. A priori, no es un hecho que parezca que vaya a suceder, pero dadas las circunstancias estructurales de ambas economías, tampoco es descartable. Recordemos que en 2012 España estuvo a punto de declarar su quiebra, cuando su deuda era un poco más de la mitad de lo que soporta en 2022. 

Por tanto no, no se trata de fondos garantizados, en absoluto. Pero es evidente que los bancos fueron invitados a comprar deuda española dada la buena situación de liquidez de la que disponían tras años de tipos de interés cero por parte del BCE, y ahora tienen prisa por quitarse la mayor parte de estos activos más tóxicos de balance. 

¿Puedo sacar el dinero de dichos fondos?

Afortunadamente sí. Si eres uno de los 37.000 personas que invertiste en estos fondos y ya empiezas a verlos con otros ojos, hay salida y además gratuita. 

En primer lugar, puedes desinvertirte de dicho fondo o traspasarlo en cualquier momento, pagando una comisión de penalización de en torno al 3,5%- 4%, dependiendo de la entidad con la que lo hayas adquirido. 

Ahora bien, lo realmente importante es lo siguiente. Si lo deseas puedes salirte de forma gratuita, aprovechando las ventanas de liquidez que ofrece el fondo en cuestión. Por ejemplo, en el caso del Caixabank son el día 13 o siguiente día hábil de cada mes. Eso sí, preavisando al banco con dos días de antelación

En caso de haber invertido cantidades superiores a 300.000€, la ventana de liquidez será la misma, solo que en este caso tendrás que avisar con más de diez días de antelación

Y si has contratado el fondo con cualquier otro banco, es exactamente lo mismo, atendiendo a las fechas que marque cada banco. 

¿Son los fondos de deuda España – Italia una buena inversión?

La respuesta a esta pregunta depende del nivel de riesgo, exposición al mercado y formación que estés dispuesto a soportar. 

Desde luego, invertir en deuda de España e Italia, no tiene porque ser una mala decisión si lo que deseas es no calentarte la cabeza con esto de invertir en bolsa, no obstante, debes saber que aunque te lo vendan así, estos fondos no están garantizados. 

Dicho lo cual, si has invertido porque así te lo ha recomendado tu gestor bancario, entonces sí que es una mala inversión, ya que hay alternativas mejores, donde aprendiendo a gestionar el riesgo con stoploss, las ganancias pueden ser mayores. 

En consecuencia, desde Eurekers no recomendamos estos vehículos de inversión, ya que dedicándole solo un poco más de tiempo a la formación para invertir en bolsa, podrías conocer un método de inversión a largo plazo basado en la lógica y el sentido común. Un método en el que los beneficios podrían ser mucho mejores que un 2% al cabo de tres años. 

De hecho invitamos a cualquier inversor a que proyecte sus futuros beneficios a través de nuestra calculadora de rentabilidad, usando por un lado los mencionados fondos como vehículo de inversión, y la estrategia de inversión de Eurekers por el otro. 

En definitiva, los bancos volviendo a la carga con las personas más vulnerables; jubilados con mucho ahorro paralizado. En cualquier caso, y aunque no se pueda hablar de una estafa, volvemos a recordar que los fondos basados en la deuda de España e Italia como subyacente, no están garantizados, y comprarlos es aliviar la carga a la que podrían tener que hacer los bancos dentro de unos pocos años.