El pasado miércoles 13 de mayo, el Senado de Estados Unidos confirmó a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal (FED) con 54 votos a favor y 45 en contra. La votación, dividida casi en su totalidad por líneas partidistas, ratifica el final de un mandato tan convulso como decisivo y abre una nueva etapa cuyo alcance va mucho más allá de la política de tipos de interés.
Warsh, de 56 años, abogado y financiero con experiencia en el Tesoro y en la propia FED entre 2006 y 2011, toma las riendas de la institución con una deuda pública federal que supera los 39 billones USD, tipos largos próximos al 5% y unas presiones inflacionarias que acaban de alcanzar su nivel más alto en tres años, impulsadas en parte por el conflicto en Oriente Próximo.

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Powell no abandona: por primera vez en casi 80 años, un expresidente de la Fed se queda en la Junta
Pero lo más destacado de esta transición no ha sido el nombramiento de Warsh, sino la decisión de Powell de no marcharse. Su mandato como presidente expiró el viernes 15 de mayo, pero su cargo paralelo como gobernador de la Junta de la Fed, con un horizonte hasta enero de 2028, permanece intacto. Y Powell ha confirmado que tiene intención de quedarse.
Es una ruptura con décadas de tradición. La última vez que un expresidente de la Fed permaneció en la Junta fue hace casi ochenta años, en 1948. La decisión es deliberada ya que Powell ha vinculado su continuidad a la necesidad de proteger la independencia de la institución frente a las presiones del ejecutivo.
«Cuando Kevin Warsh sea confirmado y tome posesión, él será el presidente. Yo pienso mantener un perfil bajo.»
Sin embargo, la realidad es más compleja. La Administración Trump ha sostenido una ofensiva prolongada contra la FED. Y en ese contexto, la presencia de Powell como gobernador funciona como contrapeso institucional y como señal hacia los mercados de que la continuidad existe. Según el propio Powell, aunque su decisión vaya contra una tradición ya histórica es debido a que los ataques sin precedente también justifican respuestas sin precedentes.
Powell frente a Warsh: del académico de crisis al hombre de Wall Street
Los ocho años de Powell al frente de la FED fueron los de alguien que aprendió el oficio en el fuego. Nombrado por Trump en 2018 y ratificado por Biden en 2022, su mandato atravesó dos crisis sistémicas de primer orden: la parálisis económica provocada por la pandemia de COVID-19, que le llevó a bajar los tipos a casi cero en dos reuniones de emergencia; y la tormenta bancaria de 2023, cuando la quiebra de Silicon Valley Bank amenazó con convertirse en un efecto dominó.
De esta forma, su error más recordado fue calificar de ‘transitoria’ la inflación en 2021, cuando los precios ya mostraban señales de estar anclándose. La corrección llegó después, con la subida de tipos más agresiva en décadas, lo que llevó el precio del dinero del 0,25% al 5,5% en poco más de un año. Una medicina amarga, pero efectiva.

Aún así, deja como gran legado haber sostenido la independencia de la Fed frente a una presión política sin precedentes modernos.
Warsh: un perfil completamente distinto
Warsh, por su parte, llega con un perfil radicalmente distinto. No es un académico ni un banquero central de carrera, sino una figura híbrida, que ha pasado por Wall Street, el Tesoro, y la FED. Vivió la crisis financiera de 2008 desde dentro de la institución y conoce de primera mano la ingeniería de liquidez que sostiene el sistema. Sus posiciones públicas apuntan hacia una FED con menor protagonismo en los mercados de largo plazo, un balance más reducido y mayor atención a las nuevos «hacks” o parches del sistema financiero: repos, stablecoins y la expansión del dólar por capas paralelas al balance oficial.
Y haciendo referencia a este último punto, stablecoins como USDT y USDC absorben ya cantidades masivas de bonos del Tesoro estadounidense y funcionan de facto como compradores estructurales de deuda americana fuera del balance de la FED. Warsh llega con voluntad de integrar esa realidad en el marco institucional, algo que Powell gestionó con distancia y que Warsh considera inevitable.
«El presidente no me pidió compromisos sobre tipos de interés en ninguna reunión concreta. No lo hizo. Y yo tampoco lo habría aceptado.»
Su primera reunión al frente del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) está fijada para los días 16 y 17 de junio. Powell también estará presente en la sala. La institución tendrá así, por primera vez en décadas, a un presidente y a su antecesor sentados a la misma mesa.


