¿Cómo proteger mis inversiones tras el estallido del conflicto Rusia-Ucrania?

De una vez por todas, parece que la pandemia ya está tocando su final, sin embargo, haber conseguido doblegarla, no nos ha salido gratis. Una inflación no vista en 30 años, unas subidas de tipos interés que en Europa podrían empezar a demorarse, y por si esto fuera poco, el inicio de un conflicto armado al este de Europa entre Rusia y Ucrania, con amenaza de tensión política en Occidente.  La cosa pinta fea.

Por eso, hoy vamos a ver cómo gestionar tus inversiones desde dos puntos de vista: Por un lado, si tienes un perfil más conservador, vamos a ver  cómo puedes refugiarte de todo este panorama, y por el otro, como podrías obtener rentabilidad desde un punto de vista más arriesgado. Así pues, tengas perfil conservador o arriesgado, sigue leyendo, porque este post, sí que te interesa.

Comprando deuda soberana

En épocas de elevada incertidumbre, donde la renta variable puede debilitarse a causa de las consecuencias económicas que una guerra con Rusia podría ocasionar, como por ejemplo, cortes en los suministros de gas o crudo, lo que conllevaría a la subida de los precios de la energía, uno de los refugios más seguros, que a día de hoy sigue gozando de consenso dentro de la comunidad inversora, es la deuda soberana de las naciones.

Así y con todo, hemos visto como el precio de los bonos de deuda a 10 años de las naciones más solventes  se ha reducido considerablemente en los últimos días. Los inversores más conservadores, estarían dispuestos a no ganar dinero, incluso perder algo (si contamos la elevada inflación), con tal de mantener la práctica totalidad de su capital asegurado.

La inversión en activos reales

Cuando hablamos de activos reales, nos referimos a elementos que de forma intrínseca  ya tienen su propio valor, es decir, invertir en una empresa o en un bono del Estado, se basa en las expectativas de lo que podrá valer en el futuro, o en las expectativas de pago seguro. Sin embargo, los activos reales, son aquellos que ya tienen valor propio.

Así pues, el activo real que tradicionalmente ha servido de refugio a los inversores, por ejemplo, en épocas de elevada inflación, y que ya en anteriores ocasiones  comentamos, ha sido el oro. De esta forma, en los últimos días hemos asistido a un escenario en el que el precio de las materias preciosas como el propio oro, o la plata, están cotizando en máximos históricos. Y es que nuevamente, ante expectativas de un conflicto internacional que podría seguir escalando, muchos inversores conservadores, prefieren ser ellos mismos los custodios de su propio patrimonio.

Empresas con poca deuda – Mucho cuidado con las tecnológicas

En este sentido, existe bastante incertidumbre. La Reserva Federal ya ha anunciado hasta 4 subidas de tipos de interés a lo largo de 2022, que serán incluso más acusadas que las del tapering que hubo en 2015. De hecho, si vamos al propio SP500 o al Nasdaq, podemos ver como ese año hubo un mayor estancamiento para ambos índices.  

Y es que igual que una bajada de tipos de interés, se realiza para estimular la inversión, en base a menor deuda (y pagar parte de ella con inflación), una subida se hace para reducir la inflación generada por la abundancia de liquidez en el sistema. Sin embargo, ante este hecho, las empresas que precisan de mayor inversión (y por ende de deuda), son las que peor lo pasan en su cotización, ya que a partir de ese momento, si se siguen endeudando, van a tener que pagar un mayor interés.

En consecuencia, las tecnológicas o las renovables, pueden experimentar un periodo de contracción prolongado. No en vano, las llamadas Big Tech (Amazon, Apple o Meta) u otras como Tesla, desde que se inició 2022, se ha dejado más de un 20%, y algunas han llegado hasta el 35%.

Por contra, empresas con poca deuda que confíen más en la reinversión de sus beneficios para crecer, por encima del apalancamiento, podrían vivir su particular primavera. En este sentido, el análisis fundamental sería esencial para descubrirlas.

En cualquier caso, desde Eurekers siempre hemos sostenido que las empresas que rompan máximos históricos, son empresas en las que ganan todos, y por lo tanto, empresas en las que inversores de la City de Londres, ya han hecho los análisis pertinentes para certificar que son las empresas en las que debemos entrar.

Por otra parte, en el lado opuesto está la UE, que aunque ya se esperaba una subida de tipos para 2023, si el conflicto sigue escalando, traerá consecuencias desastrosas en términos energéticos, y por ende, económicos, para todos los estados miembro. Este hecho, podría seguir retrasando la subida de tipos, lo que seguiría potenciando un endeudamiento barato para estimular la inversión, es decir, el capital se podría seguir concentrando en empresas europeas de corte tecnológico y renovable.

Empresas de la industria armamentística

Continuando con un mayor riesgo, algo ya no tan apto para inversores conservadores, las principales empresas de la industria armamentística, en caso de guerra declarada por parte de la OTAN contra Rusia, podrían seguir creciendo de forma acelerada.

Así pues, empresas de armas como Lockheed & Martin, están muy cerca de romper los máximos históricos que marcaron en 2020. Pero la cosa no acaba ahí, otras como  Airbus, empresa de aviación comercial, pero que podría ser readaptada a aviación militar (en caso de escalada), podría batir sus propios máximos previos a la pandemia.

Por otro lado, algunas empresas de la industria aeroespacial como Raytheon o TransDigm, especializadas en el desarrollo tecnológico de piezas para satélites y otros elementos para la exploración espacial, podrían readaptar parte de su proceso productivo para desarrollar, con carácter especial, material militar de alta tecnología. No en vano, ambas empresas, se encuentran muy cerca de batir máximos históricos.

De hecho, si hablamos de fondos de inversión, el ETF SPDR S&P Aerospace & Defense, se ha revalorizado en las últimas horas, ante los acontecimientos ocurridos.

Invertir en corto

Una de las máximas que siempre hemos defendido en Eurekers, es seguir la tendencia del mercado. Por tanto, si después de varios años, estamos en un punto en el que parece que se avecina un nuevo mercado de oso, sigue la tendencia e invierte en corto.

Evidentemente, esto supone un riesgo bastante alto, ya que estamos hablando de operar en apalancado, y por tanto, el riesgo se dispara. No obstante, cualquier persona que en estos días de grandes retrocesos de las tecnológicas y las renovables, haya invertido en corto contra ellas, habrá obtenido considerables ganancias. Ahora bien, en caso de no tener los conocimientos bursátiles adecuados, el riesgo asumido es muy elevado como para considerar dichas inversiones.

En definitiva, es evidente que el inicio de una guerra solo traerá empobrecimiento para ambas partes (independientemente de quien sea el ganador final), no obstante, incluso ante el peor de los escenarios, siempre quedarán refugios donde poder depositar nuestro patrimonio.

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