El pasado viernes 12 de junio SpaceX protagonizó el estreno bursátil más grande jamás visto. La compañía de Elon Musk empezó a cotizar en el Nasdaq bajo el ticker SPCX y sus acciones se dispararon un 19% hasta los 160 USD en su primer día de negociación.

El cierre dejó el título de SpaceX en 161 dólares, consolidando un debut que el propio mercado venía descontando con expectativas desbordadas.
El cierre dejó el título en 161 dólares, consolidando un debut que el propio mercado venía descontando con expectativas desbordadas.

La mayor salida a bolsa de la historia

La operación no solo entra en los libros de la historia, sino que posiblemente pase más de una década hasta que alguna otra firma sea capaz de superarla. SpaceX fijó el precio de salida en 135 USD/acción y abrió a 150, un 11% por encima, completando la mayor oferta pública inicial de la historia de Wall Street.

La colocación levantó unos 75.000 millones USD, llegando a cerrar con una valoración bursátil superior a los 2,1 billones USD, ubicando a la compañía liderada por el magnate sudafricano directa al top 7 de empresas más grandes del mundo, y convirtiendo a Elon Musk en el primer billonario del mundo (trillonario en la nomenclatura anglosajona).

La colocación levantó unos 75.000 millones USD, llegando a cerrar con una valoración bursátil superior a los 2,1 billones USD, ubicando a la compañía liderada por el magnate sudafricano directa al top 7 de empresas más grandes del mundo

Gwynne Shotwell, directora de operaciones de SpaceX, tocó la campana de apertura desde el Nasdaq. La ceremonia se replicó en las instalaciones de Starbase, en Texas, donde la compañía construye y lanza sus cohetes. Pero lo más interesante fue que por primera vez, la operación reservó un porcentaje inusualmente alto del papel para la suscripción del inversor minorista (desde cantidades de apenas 100€) a través de plataformas como Activotrade.

¿Oportunidad de inversión o trampa de valor?

Aquí es donde conviene bajar el entusiasmo y mirar la letra pequeña. El debut llegó cargado de FOMO, ese miedo a quedarse fuera que empuja a comprar a cualquier precio (y más con la facilidades dispuestas por los grandes bancos de inversión). Y justamente eso es lo que se suele buscar. Las IPO suelen estrenarse caras, porque quien vende —fundadores, primeros empleados, fondos— busca el mejor precio posible, y los bancos colocadores ayudan a generar el ruido necesario para conseguirlo. El patrón se repite una y otra vez.

Pero pasadas unas semanas, cuando el entusiasmo se enfría y vencen los periodos de bloqueo -llamado lock-up– que impiden vender a los primeros accionistas, la presión vendedora aparece y los retrocesos del 20-30% son habituales. Le ocurrió a Airbnb (ABNB), a eToro (eToro), incluso hasta a Saudi Aramco (2222.SR). Uber (UBER), por ejemplo, tardó casi diez años en recuperar su precio de salida de forma sostenida.

Ejemplo de IPO y las caídas post-salidas

En el caso de SpaceX hay un matiz relevante, y es que su periodo de bloqueo no se libera de golpe a los 180 días, sino de forma escalonada a lo largo del verano y el otoño.

Eso significa que la verdadera prueba de fuego no será las primeras semanas, sino durante los meses siguientes, cuando el FOMO inicial ya se haya evaporado y empiecen las primeras ventanas de venta. Por ende, el mensaje no es que SpaceX sea una mala compañía. Lanza ya más del 80% de toda la masa que llega a órbita en el mundo, mientras que Starlink se ha convertido en una máquina de ingresos recurrentes. Pero la calidad de un negocio y el precio de su acción son dos cosas distintas, y confundirlas es uno de los errores más caros que existen.

Otra forma de invertir en el espacio

Por ende, para quien quiera exposición al sector espacial, pero sin entrar a degüello en un valor recién estrenado, existe la vía diversificada. El VanEck Space Innovators UCITS ETF (JEDI) invierte en una veintena larga de compañías de la economía espacial y, en su próximo rebalanceo, incorporará a la propia SpaceX, previsiblemente como una de sus mayores posiciones.

El VanEck Space Innovators UCITS ETF (JEDI)

Posiblemente lo más interesante de este fondo cotizado es que frente a la concentración en un único título sujeto al vaivén de su estreno, el ETF reparte el riesgo entre todo el ecosistema espacial. Eso sí, como cualquier fondo temático y sectorial, es volátil y acumula un comportamiento espectacular en los últimos meses, lo que también implica que en estos momentos podría estar caro.

En definitiva, Elon Musk vuelve a mostrar que no existe récord imposible de pulverizar. Y más allá de si conviene o no entrar en la compañía en estos momentos, demuestra porque sus empresas están llamadas a hacer historia dentro de los diferentes campos en los que opera, a saber; Tesla con los coches autónomos y SpaceX llevando a la humanidad a Marte por primera vez.