Desmontamos siete mitos sobre la bolsa

Desmontamos siete mitos sobre la bolsa

Como ocurre con casi todo, el mundo de la bolsa está rodeado de muchos tópicos que no siempre se corresponden con la realidad.

Hemos seleccionado siete mitos sobre la bolsa, que vamos a desmontar uno por uno.

1. En la bolsa solo invierten los ricos

Este es el mito más extendido y probablemente tenga mucho que ver con la imagen de la bolsa que se ha proyectado siempre desde el cine y la publicidad, donde se asocia a los inversores con altos ejecutivos, que visten de firma y corbata, conducen coches de lujo y se van de vacaciones en su yate.

Pero la realidad es mucho más diversa. En los mercados financieros convergen todo tipo de inversores, desde los grandes hombres de negocios hasta la gente de a pie, que contempla la inversión bursátil como una forma más de sacarle rentabilidad a sus ahorros.

De hecho, después de los depósitos, la inversión en bolsa es la segunda opción de los españoles para gestionar sus ahorros. Y no es de extrañar, si tenemos en cuenta que cuando el banco te vende un fondo de inversión, indirectamente estás invirtiendo en bolsa.

Otra cosa es que, en España, el país de Europa con mayor número de accionistas, exista un cierto reparo a la hora de hablar abiertamente sobre nuestras inversiones bursátiles. En cambio, en Estados Unidos, donde más de la mitad de la población tiene dinero invertido en bolsa, éste es un tema de conversación tan común como la familia o el trabajo.

Por tanto, invertir en bolsa no es cosa de ricos, sino que lo hacen muchas personas, ya que no necesitas un gran capital para empezar a invertir

2. La bolsa está llena de especuladores

Este mito tiene algo de verdad. Es cierto que hay quienes entran en bolsa para especular, pero no se les puede llamar inversores en sentido estricto.

Cuando alguien elige comprar y vender en el muy corto plazo, no está pensando realmente como un inversor, sino que lo que busca es una ganancia rápida a través de un gran número de operaciones puramente especulativas. La motivación de un trader radica más en la idea de hacerse rico en poco tiempo que en la satisfacción que produce ser accionista de empresas rentables, que te van a aportar un dinero extra para el futuro.

Mientras que un inversor en bolsa, con una estrategia a largo plazo, calcula cada movimiento detenidamente y desde la objetividad, un trader actúa de forma mucho más impulsiva. El hecho de estar sometido al ruido bursátil y la constante atención que requiere la estrategia del intradía, acaba haciendo del trader un adicto a la bolsa. 

Así, son muchos los inversores que se pasan al largo plazo, después de haber probado el corto plazo y haber empleado una media de diez horas diarias para acabar perdiendo lo invertido.

Resumiendo lo anterior, concluiremos que aunque en la bolsa hay especuladores, también hay muchos inversores que contribuyen a que empresas con potencial se capitalicen y tengan mayores posibilidades de crecimiento. Y esto, naturalmente, acaba teniendo un efecto muy positivo en la economía productiva.

3. Cualquiera puede invertir, pero solo ganan los expertos financieros

Ninguna de las dos ideas que recoge esta afirmación es cierta. Ni cualquiera puede invertir en bolsa ni se necesita ser un experto financiero para ganar invirtiendo. Pero expliquemos cada idea por separado.

Por un lado, al negar que cualquier persona puede invertir en bolsa, no queremos decir que haga falta tener unas características concretas. Nos referimos a que nadie puede lanzarse a la compraventa de acciones sin tener un mínimo conocimiento del funcionamiento de los mercados. Piensa que empezar a invertir en bolsa sin haber recibido una formación previa es exponer tu dinero al dictado de tu intuición o, peor aún, al más puro azar. En cambio, invertir con conocimiento es saber cómo seleccionar buenos valores y gestionar el riesgo de forma adecuada para minimizar las posibles pérdidas. 

Por otra parte, una vez te has formado como inversor, verás que no es necesario ser un experto financiero para ganar en bolsa, ya que serás consciente de lo que haces y por qué. Lo importante es que cuentes con una metodología que funcione en todos los supuestos posibles.

4. En bolsa se gana comprando acciones baratas

Este mito es un clásico que venimos rebatiendo en Eurekers desde el principio. ¿Por qué?

Es muy simple. Si las acciones de una empresa están baratas, no se puede afirmar que esa empresa se encuentre precisamente en un buen momento para invertir. Al contrario, cuando el precio de una acción baja, muchas veces nos está indicando el inicio de una tendencia bajista, por lo que lo más probable es que genere pérdidas a aquellos que la compren.

En cambio, las acciones que están más caras que nunca, es decir, las acciones en máximos históricos, tienen muchas posibilidades de seguir subiendo. Por eso, desde Eurekers, abogamos por invertir en acciones en máximos históricos, ya que todos los que están en ella están ganando. Eso sí, invertiremos siempre usando stops, para cubrirnos las espaldas ante la aleatoriedad de los mercados financieros.

5. Las mejores empresas para invertir son las que pagan más dividendos

¿Cuántas veces han intentado venderte acciones de una empresa bajo el argumento de que tiene dividendos altos?

Naturalmente, ilusiona saber que, como accionista de una empresa, vas a formar parte del reparto de beneficios, sobre todo si esos beneficios son cuantiosos.

Lo que muchos accionistas no se paran a pensar es que los dividendos se descuentan del valor de las acciones. Esto quiere decir que cuando una empresa reparte dividendos, sus acciones en bolsa pierden valor. Por tanto, lo que el accionista gana por un lado, lo pierde por otro.

Esto lo que en Eurekers llamamos «la trampa del dividendo». 

Así, por ejemplo, si tienes una acción de una empresa a un precio de 20 euros y esa empresa reparte un dividendo de 2 euros, al día siguiente, la acción habrá pasado a cotizar a 18 euros. Además, por el cobro de ese dividendo, el bróker te cargará una comisión y aplicará la correspondiente retención de la Agencia Tributaria (actualmente el 0,42%). Como sabrás, al final de año, toda las ganancias que hayas tenido en bolsa, incluidos los dividendos, tendrás que declararlos en el IRPF.

Ya ves, entonces, que no merece la pena fijarte en los dividendos a la hora de seleccionar una empresa para invertir. Mejor fíjate en la tendencia y sus expectativas de crecimiento futuro.

6. Si arriesgas más en bolsa, tendrás más rentabilidad

También está extendida la creencia de que cuanto más dinero metes en bolsa, mayor beneficio vas a obtener.

Esta falsa creencia es debida a que mucha gente que invierte sin conocimientos de bolsa ignora que la rentabilidad de una inversión no se calcula en términos totales, sino porcentuales.

Imaginemos que un inversor (A) mete 100 euros en una empresa tecnológica y otro (B) invierte 500 euros en esa misma empresa. Si el precio de la acción subiera un 10%, el inversor A ganaría 10 euros y el inversor B, obtendría 50 euros. Aunque parezca que en este supuesto, el inversor B ganaría más que el inversor A, en términos de inversión, el riesgo y la rentabilidad en ambos sería la misma: un 10%.

Realmente, el riesgo en bolsa no tiene tanto que ver con el capital total que inviertas, sino con la estrategia que utilices para minimizar las posibles pérdidas. ¿Usas stop loss? ¿Diversificas tu cartera de forma adecuada? ¿Adaptas tu inversión a la volatilidad?

7. Lo más seguro es invertir en tu país

Pero limitar toda tu inversión al mercado nacional va en contra de algo muy importante que hemos mencionado en el punto anterior en relación con la gestión del riesgo: la diversificación de la cartera.

Si inviertes en un solo país, concentras todo tu riesgo en ese mercado, de forma que si cae por cualquier motivo, las pérdidas afectarán a toda tu cartera.

Por tanto, invertir en distintos países y sectores es menos arriesgado que hacerlo solo en uno. Únicamente deberás acordarte de realizar la cobertura de divisas si algún país tiene una moneda distinta a la tuya.

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