Anthropic, la compañía detrás de los modelos Claude, prepara su salto a bolsa con una valoración que podría superar los 2 billones de dólares.

Según la filtración del borrador del folleto S-1 presentado ante la SEC, la empresa aspira a convertirse en una de las mayores salidas bursátiles de la historia, por encima incluso de la valoración inicial del estreno de SpaceX.

Las cuentas de Anthropic: crecimiento explosivo y costes millonarios

Las cuentas de Anthropic reflejan la realidad de construir una compañía líder en inteligencia artificial: un crecimiento extraordinario, pero con un consumo de capital enorme.

Por el lado positivo, en 2025 la empresa multiplicó por doce sus ingresos hasta rozar los 4.600 millones de dólares, impulsada por la demanda de sus modelos Claude. Sin embargo, ese crecimiento vino acompañado de unas pérdidas operativas de 8.060 millones de dólares, frente a los 2.980 millones de 2024.

Y sumándolo todo, la cifra de pérdida neta global se ubica en los 42.000 millones de dólares. Aunque bien es cierto que cerca de 34.000 millones (más del 70%) corresponden a un ajuste contable por la revalorización de instrumentos de financiación que podrían convertirse en acciones, no a dinero perdido por la actividad del negocio. Descontado ese efecto, la pérdida operativa real se situaría alrededor de los 8.000 millones.

ANTHROPIC OPENS ITS BOOKS

Así pues, el principal gasto de Anthropic está en la infraestructura necesaria para entrenar y ejecutar sus modelos. Tanto es así que en 2025 destinó 7.330 millones de dólares a computación e infraestructura, más del triple que el año anterior y más de la mitad de sus gastos operativos totales, que alcanzaron los 12.650 millones.

Eso sí, la compañía cerró el año con una sólida posición de liquidez de 20.280 millones de dólares en efectivo, equivalentes e inversiones a corto plazo. Y precisamente mantener ese compromiso inversor será su gran reto a futuro porque la compañía liderada por Amodei ya ha comprometido más de 518.000 millones de dólares gasto en nube, computación e infraestructura, con grandes proveedores como Google (GOOGL), Amazon (AMZN) y Microsoft (MSFT).

80 páginas sobre riesgos de IA frente a 48 sobre el negocio

Pero más allá de las cifras financieras, lo más remarcable ha sido que en el propio folleto S-1 de salida a bolsa, la compañía ha dedicado mucho más espacio a explicar los riesgos que su propio negocio. Es decir, de las 261 páginas del documento principal, unas 80 han estado centradas en los riesgos de la IA, frente a las 48 dedicadas a describir la compañía y su actividad. Una proporción poco habitual en este tipo de documentos y superior a la de otras grandes salidas a bolsa recientes.

El motivo es que Anthropic no solo alerta sobre riesgos comerciales o regulatorios, sino también sobre los posibles peligros de una inteligencia artificial avanzada. La compañía advertía de escenarios extremos relacionados con sus modelos, incluyendo comportamientos de autopreservación, manipulación de información o dificultades para evaluar de forma fiable su seguridad.

Cita: Reconocemos que los modelos pueden alterar su comportamiento cuando detectan que están siendo evaluados, lo que complica medir sus capacidades reales.

Todo ello lleva a una decisión dicotómica, porque mientras Anthropic asegura que la seguridad de sus modelos requiere una inversión cercana al 6% de su capacidad de cómputo de investigación a tareas de seguridad, al mismo tiempo reconoce que sus ingresos dependen en gran medida de lanzar modelos cada vez más avanzados. Con todo, una presión que puede entrar en conflicto con su apuesta por un desarrollo más prudente.

De ahí que semanas atrás, su CEO, Dario Amodei, escribiera una carta abierta defendiendo públicamente un enfoque más cauteloso con la IA, en lugar de competir directamente con OpenAI y otros actores del sector mediante nuevos lanzamientos.

Con todo, la gran cuestión para los inversores será si el mercado está dispuesto a valorar una compañía con expectativas de crecimiento históricas, pero que al mismo tiempo reconoce incertidumbres profundas sobre los riesgos y costes de desarrollar su propia tecnología.