Seguro que en más de una ocasión has escuchado la palabra “tapering” ¿Sabes lo que es? Hoy te explicamos qué es del tapering, como puede afectar a los mercados y su relación con la inflación. El Tapering, de hecho, es una práctica monetaria esencial cuando se han cometido excesos monetarios. Si quieres saber cómo los Bancos Centrales tienen la capacidad de solventar los problemas de inflación y burbuja crediticia sigue leyendo.

¿Qué significa Tapering?

La palabra “tapering” en inglés viene a traducirse como “reducido”. Aplicado a los mercados financieros y a la economía, el tapering es la reducción progresiva de los estímulos monetarios que los bancos centrales inyectan en la economía para favorecer la liquidez y la solvencia en el corto plazo.

Esta retirada de estímulos monetarios puede materializarse de dos formas: o bien encareciendo el crédito barato, con tipos de interés superiores al 5%, o bien con la negativa directa de comprar más bonos de deuda de Gobiernos irresponsables.

Se usa esta expresión desde que la FED (el Banco Central de EEUU), empezara a encarecer el crédito a los banco comerciales y a los bonos de deuda del gobierno estadounidense a inicios de 2013. El hecho de que esa deuda en pequeña medida fuese a las familias para que obtuvieran liquidez tras las consecuencias de la crisis inmobiliaria de 2007, y en mayor medida a las empresas, para que reestructuraran su actividad, y en suma, la economía en nuevas inversiones y nuevos proyectos de valor, surtió sus efectos. Con todo, conforme el mercado laboral se fue ajustando a nuevas empresas que iban surgiendo, y las familias empezaban a ser autodependientes, los estímulos se fueron retirando para no cebar en exceso una economía con abundante liquidez y devaluar el propio dólar.

¿Cómo afecta a los mercados?

Tiene principalmente dos efectos, en función de la vista que tengan los agentes sociales de esa economía (ciudadanos, burócratas y empresas).

Por un lado, en el corto plazo tiende a restringir la actividad. Evidentemente si no hay crédito barato fruto de la subida de los tipos de interés, habrá menos inversión. Sin embargo, en un contexto de fuerte recuperación, precisa la necesidad de parar dichos estímulos para no causar fuertes inflaciones.

Sin embargo, en caso de Gobiernos que no destinan esta abundante liquidez a reestructurar su economía con inversiones en innovación o en sectores emergentes, la retirada de los estímulos puede causar el colapso de su economía, mientras que la continua aplicación de los mismos, evidentemente acabará generando inflación, y si son largos en el tiempo, estanflaciones, o peor aún, hiperinflaciones.

Es por eso que los conservadores fiscales en cuanto observan que la recuperación está en marcha, piden la retirada de los estímulos monetarios, pues aunque en el corto plazo, siempre tienden a reducir el endeudamiento (creando algo de pánico), en el largo, tenderán a la estabilidad.

En EEUU ya se ha anunciado que ante los resultados de un tercer trimestre de 2021 muchísimo mejor a los pronosticados, los estímulos se van a ir reduciendo progresivamente. Este hecho  parece haber sentado bien en los mercados, pues noviembre de 2021 se saldó con subidas del 1% en el SP500 y superiores al 3% en el Nasdaq.

¿Se avecina tapering en la Unión Europea?

Evidentemente, la llegada del Covid-19 y los confinamientos causaron un estrago económico. En 2020 prácticamente todas las economía cayeron una media del 6,4% (España un 11%). Sin embargo, a fecha de finales de 2021, los conocidos como países frugales (Dinamarca, Austria, Irlanda…), ya han acabado la fase de recuperación, incluso ya crecen por encima de su situación anterior a la pandemia. Es por eso que ya se oyen voces conservadoras que solicitan la retirada de los estímulos monetarios por parte del BCE.

Con todo, la presidenta del BCE, Christine Lagarde de momento ya ha declarado que “no es conveniente retirar los estímulos monetarios”. Además, ha añadido que no se tomarán medidas al respecto durante 2022, ya que es consciente de que ya hay países que han hecho los deberes de ajuste y reinversión. Existen otros que aún están lejos de llegar al nivel previo a 2019, entre ellos España, Portugal o Grecia.

Por lo pronto, desde el BCE dicen que el repunte inflacionario es “trasitorio” y que posiblemente, se alcancen los objetivos de inflación anual del 2% a los largo de 2022. Sin embargo, en caso de no conseguirse, y ante la decisión de no aplicar tapering en Europa, es bastante posible que no se logren, lo que forzaría a los responsables de la política monetaria del BCE a empezar a endurecer la condiciones de crédito, independientemente de que haya países que sigan a rebufo o no hayan terminado de salir de la recesión del Covid.

En definitiva, aunque en el corto plazo no se avecine tapering, si las economías europeas  siguen sobrecalentándose fruto de una política monetaria muy expansiva, y estas acaban en inflación permanente, se llegará al mismo por vía dura, teniendo que subir el precio del crédito (tipo de interés) fuertemente, algo que afectaría sobremanera a países como España que en el corto plazo dependen mucho de la deuda.

Referencias

Diccionario bursátil de Eurekers

Tapering – Investopedia