Haga un ejercicio, escriba cómo operará y aplíquelo paso por paso

Le será de gran ayuda escribir, antes de abrir una posición, como la va a llevar a cabo y especificar todo lo que espera de ella, tanto lo bueno como lo malo.

De esta manera, siempre dispondrá de la hoja de ruta trazada de forma sosegada antes de abrir una posición. Y es que, curiosamente, la actitud de los inversores y su forma de ver un valor cambia significativamente antes y después de haber tomado una posición en un determinado valor y eso podría ser un problema.

Cuando ya estamos dentro de una posición, en caliente, la mente quiere saltarse las normas, acelerar su operativa o añadir nuevas estrategias a la que había definido previamente y puesto en práctica inicialmente. El ego quiere ahora otras normas y puede llegar a cortar las ganancias o dejar correr las pérdidas, justo al contrario de lo que sería adecuado.

En ese momento, debe releer su nota y seguir las instrucciones de la mente que la escribió. Sí, era usted, pero no tenía la misma actitud que en el momento actual. Aquel tenía una actitud relajada, estudiada, una visión amplia del mercado y una estrategia definida. El de ahora tiene unas necesidades diferentes a las iniciales y una actitud, tal vez, impaciente.

En la bolsa no pueden existir actitudes diferentes dependiendo del momento de la operación en el que se encuentre un inversor.

Cualquier cosa que ocurra en la bolsa, ha de haber existido antes en tu cabeza

En bolsa, debes participar como un gran ajedrecista que piensa en sus futuros movimientos, así como en los de su adversario y analiza cómo actuar en consecuencia. En definitiva, debes tener siempre tu operativa totalmente controlada.

Antes de que se produzcan cambios en los valores que tienes en tu cartera, has tenido que preguntarte:

¿Qué voy a hacer si sube la acción?
¿Qué voy a hacer si baja la acción?
¿Qué voy a hacer si tengo que liberar riesgo?
¿Qué voy a hacer si me salta el stop?

En definitiva, en bolsa todo tiene que estar controlado en nuestra cabeza antes de que pueda suceder.

Debemos adelantarnos siempre a los acontecimientos controlables que puedan necesitar modificaciones o gestiones en nuestra cartera. Nada de lo que acontezca en la bolsa nos debe sorprender o pillar desprevenidos.

Invierta únicamente el dinero que no va a necesitar mañana

Parece una recomendación simple pero es una regla de oro que debe grabar en su mente. Invertir dinero que no necesitará en unos años le da, por un lado tranquilidad, y por el otro, la ventaja de poder hacer crecer y crecer su inversión.

Si tiene la certeza de que en un período breve de tiempo va a requerir el capital que está invirtiendo, no debe iniciar nunca la operación. Corre el riesgo de perderlo todo y no poder afrontar el gasto para el que había reservado este dinero.

Por tanto, no se precipite: recurra al dinero que no necesitará en breve y haga que su capital crezca de forma constante.

Trace su estrategia con el mercado cerrado

Cuando el mercado está abierto, no se debe decidir cómo actuar. La selección de los valores se debe realizar con el mercado cerrado. Evitamos, así, dejarnos llevar por emociones repentinas y noticias que distorsionan nuestra operativa habitual.

Los mejores operadores saben que, estar cambiando constantemente las posiciones, solo crea números rojos en sus carteras.

Tome todas sus decisiones con el mercado cerrado y proceda de un modo simple, lógico y robusto.

No venda rápido cuando esté ganando.

Recuérdelo. Efectivamente, mi consejo es que nunca venda rápido cuando esté ganando.

Cuando se tiene una acción que da beneficios, es frecuente que la mente sufra un estallido de emociones y que no pare de formularse preguntas.

Se suele decir que las acciones con beneficios "queman en las manos". Es otra de las claves que marcan la diferencia entre un gran inversor y uno que no lo es.

El ego quiere una gratificación inmediata y preferirá cerrar rápidamente la operación, ya que de esta manera se sentirá satisfecho por haber acertado la dirección en la que se está moviendo el título.

Si nos paramos a pensar de manera lógica, veremos que si somos capaces de dejar correr los beneficios de una acción, los números comienzan a estar a nuestro favor.

No saques grandes sumas lineales de tu cuenta, hazlo porcentualmente

Piense siempre en bolsa de forma porcentual y nunca o casi nunca de forma lineal.

Si queremos sacar dinero de nuestra cuenta, hagámoslo de forma porcentual.

Por ejemplo, pongamos el caso de una persona con una cuenta inicial de 10.000€. En un año pasa a tener 20.000€ y saca 10.000€. Pasados 5 años, los 10.000€ que dejó se convierten en 100.000€. Esta persona podría pensar si sacó 10.000€ o si realmente dejó de ganar 100.000€ ya que si los hubiera dejado, actualmente tendría 200.000€.

Desde el punto de vista porcentual, cuando tenía 20.000€ y sacó 10.000€, realmente retiró el 50% de su capital (una barbaridad). En cambio, en el supuesto de conseguir la cifra de 200.000€, si saca los 10.000€, tan solo esta sacando un 5% del total. De este modo conseguiríamos no alterar los resultados futuros de nuestra cartera de manera abultada.

Piense siempre de forma porcentual, tanto para sacar como para poner capital.

No compres por lo que diga un amigo

Cuando esa información ha llegado a tu amigo o conocido, ya es tarde, quizás muy tarde, y además suponiendo que esa información fuese cierta. Alguien dijo en EEUU que "vendía cuando su chófer le decía que iba a comprar".

Un amigo te dirá que inviertas aquí o allí, y muy probablemente lo haga sin mala intención, pero el desenlace normalmente no será el esperado. Incluso aunque tu amigo, pudiera tener "información privilegiada".

He visto empresas que han dado sus mejores resultados de la historia, y ese día el mercado la ha castigado por el motivo que fuese. Cuando Santander, anunció 11.000 millones de euros de beneficios, el mercado lo celebró, bajando un 11% en esa sesión y más de un 70% en los siguientes meses.
Por lo tanto: no compre jamás por lo que le diga un amigo.

No compres por lo que diga una agencia de calificación

Las agencias de calificación, están en manos privadas. Más del 50% de cada una de ellas, está en manos de los grandes fondos de inversión americanos.

Queda claro entonces, que cuando ellas suben o bajan la calificación de una empresa, comunidad, sector, país, etc, ellos ya tomaron posiciones mucho antes.
Además, las calificaciones que hacen no les comprometen a nada, de hecho un año antes de que "Lehman Brothers" fuese a la quiebra, las agencias la calificaban con la mayor puntuación.

¿Hacen esto para poder vender sus acciones de estas empresas de sus fondos?

Debemos pensar mas allá, y no dar por buenas cosas que únicamente lo parecen.

No compre una OPV

Una OPV es una Oferta Pública de Venta, en EEUU es conocido como IPO (Initial Public Offering). Esto ocurre cuando una empresa nueva, va a salir a cotizar en bolsa.

El 95% de ellas, salen por una razón, no tienen dinero y necesitan de este para financiarse a coste 0. Si fueran tan buenas, sacarían un préstamo y pagarían sus correspondientes intereses...

Únicamente un 5% de éstas salen realmente para que sus activos se revaloricen y sea prácticamente imposible otra compañía las compren (OPA) . Además estas compañías rara vez sacan a cotización más del 10% del valor de la compañía.

Cada día salen empresas nuevas a lo largo de todo el mundo, del mismo modo que desaparecen otras. Dicho de otro modo, de cada 20 empresas que salen a bolsa, 19 son regulares, malas o muy malas. Por ello, muy pocas son capaces de superar ni siquiera a la inflación.

Tanto es así, que aprovechan momentos buenos de bolsa para salir, como fueron el final de los años 90 o entre los años 2003 y 2007.

No compre una acción por el beneficio de la empresa

Debemos de ser conscientes de que hay muchos factores si nos guiáramos por el análisis fundamental (activos, pasivos, balances... etc.) de una empresa, tendríamos un sinfín de datos. No obstante muy a menudo se hacen públicos los resultados de una empresa y nos dicen que la empresa X, ha dado un beneficio de por ejemplo 10.000.000 de euros. Debemos de saber que este puede ser un dato muy bueno o muy malo, y sólo depende de otra variable, y no es otra que el numero de acciones que esta compañía tenga.


Imaginemos que la empresa X y la empresa Y, han obtenido el mismo beneficio 10.000.000 de euros, pero la empresa X tiene 10.000.000 de acciones y la empresa Y tiene tan solo 5.000.000 de acciones. Que ocurriría, que el beneficio por acción de la empresa X sería de un euro, mientras que la de la empresa Y sería de dos euros por acción. Por lo tanto, si se fija en análisis fundamental, no se fije tanto en el beneficio de la empresa y si fíjese en el beneficio por acción, que es el dato realmente interesante.


Páginas